martes, 27 de octubre de 2009

Y a veces la música se ofrece como un gran regalo para la vida
Para otros que no han tenido la suerte de ver la belleza de las cosas, la música se convierte en un escondite, un lugar seguro, una salida acogedora. Es sutil, incorpórea e invisible, tan así que aquellos que se resguardan de la fealdad de las cosas parecen que estuvieran descubiertos, pero realmente…nadie sabe que están secretamente ocultos.

Para aquellos que han visto apenas los delicados resplandores de las cosas, saben que dentro de la música existen pequeños trozos de una llave que abre la más maravillosa de todas las puertas. Puerta en la que seguramente hemos visto en algún sueño lo que tan celosamente guarda para aquellos que pueden ver la belleza de las cosas.

Existen saltos, intervalos de música que pueden ayudar a encontrar más rápido el camino hacia el país de la belleza. Algunos son inducidos, otros involuntarios, y los más osados y valientes cantan su última nota en el principio de la muerte.

Y desaparecieron, pero la música aun sigue tocando esa melodía…

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