Hoy brotó de mi alma:
Es increíble como el exceso de preocupación, el enojo o la obstinación de la mente hace que perdamos el color de los ojos, que dejemos de notar aquello que algunas son o tienen para ser especial, o decirlo de manera más simple, como que estamos con la cabeza tan ocupada que a veces olvidamos como amanecer y peor que eso nunca miramos la emoción de las lágrimas de la ventana al amanecer.
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