en una carreta
un día de lluvia
conduciré tu destino hacia un bosque, pero no un bosque cualquiera,
y después mi niña
iremos al bosque de Dionisios y celebraremos su fiesta. Entre faunos y ninfas, correremos desnudos como las estrellas y la luna que bailan en el teatro cósmico. Beberemos la ambrosía y por ser semidioses celebraremos con el resto del Olimpo. Atenea nos brindará más sabiduría y Apolo nos dará equilibrio. Démeter nos enseñará la gracia de la naturaleza y bajaremos nuevamente a la tierra montados en
uno de los rayos de Zeus
Tocaremos la tierra con la fuerza de este y sembraremos la vida para luego cosechar la dicha. Tendremos hijos y ellos continuarán nuestra tarea, no por tradición sino porque ellos serán testigos de la gran obra y responderán al llamado de la naturaleza: devolver el favor a lo que nos creó.
Moriremos y los gusanos nos ayudarán a fertilizar la tierra y crecerán árboles y plantas y de ellas los animales y los Hombres se alimentarán. Continuaremos en la eterna rueda porque jamás desaparecemos sino que simplemente volvemos cada vez, para no destruir la armonía universo. Somos como las órbitas de los planetas que giran al rededor del sol, tenemos una posición, pero el continuo giro por
esta órbita nos traslada a diferentes ubicaciones, cuando volvemos al mismo lugar de partida, es como cuando nos reencarnamos, aparecemos otra vez a la vista de aquellos que nos vieron partir. Por eso debemos respetar y agradecer todo lo que consumimos de este planeta, que si no estropearemos la armonía y así no podré raptarte.
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