-No dejar que los párpados boztecenen el momento en que las montañas los abren.
-No dejar que el paladar blando se eleve en modorra en el momento en que se enamora.
-No dejar que el cuerpo caiga junto al sol en el momento de las 20:00 horas.
-No dejar que los frutos envejezcan en el àrbol en el momento en que las bocas pueden disfrutar su mocedad.
-No dejar correr el agua por las gargantas de las cañerías en el momento que deberían correr por los cuellos vivos.
Y POR ÚLTIMO NO OLVIDAR QUE NO HAY QUE DEJAR QUE LOS MUEBLES SE LLENEN DE POLVO, PORQUE EL POLVO ESTÁ Y SE VE
AL FINAL DEL MAR.
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